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Mi experiencia como oradora TEDx

Oradora TEDx

Desde que tengo memoria soñé con ser oradora TEDx.

Cuando recibí la invitación me sentí emocionadísima. Sin embargo, a la hora de comenzar a crear la charla … miles de fantasmas e imprevistos “vinieron a mí”.

En esta breve entrada te comparto, desde lo más profundo de mi corazón, cómo fue el “tras bambalinas” de la creación de la charla, los retos que viví y cómo salí de ellos.

NOTA: El evento virtual de lanzamiento de TEDx SandySprings Women 2022, organizado por un maravilloso equipo de mujeres empresarias con poderosas historias de transformación para compartir al mundo, será el 29 de Octubre.

 

¿Cómo tuve la OPORTUNIDAD de convertirme en oradora TEDx?

Me remonto a Mayo de 2019. Faltaban 2 semanas para comenzar con la primera generación de mi programa de mentoring CNO (Crea tu Negocio Online de Maternidad y Crianza). ¿Y por qué te lo cuento?…

Bueno, por esas épocas una mujer maravillosa llegó a mí con la firme intención de ingresar a CNO y crear un IMPERIO DE LA EDUCACIÓN ONLINE.

Siempre sentí una conexión especial con mi querida Ledif Torres, mamá de 2 hermosas niñas, Doula, Coach y amorosa guardiana de infancias. 

Y 3 años y algo después de conocerla, un día abrí un correo suyo y me quedé literalmente sin aliento,  sintiendo cómo las lágrimas comenzaban a correr por mis mejillas. ¡Me estaba invitando a ser oradora en TEDx SandySprings Women 2022!.

Inmediatamente la contacté por Whatsapp y lo primero que me dijo fue: “No estarás sola en este proceso. Vamos a disfrutar y a jugar”. Y así fue y sigue siendo.

Me sentí agradecida, bendecida, feliz y pensando cómo se sentirían mi mamá y mi papá si estuvieran físicamente en este plano. Sin embargo, muy pronto llegaron estas “visitas” 👇  

 

Algunos de los retos que viví al crear y grabar mi charla para TEDx SandySprings Women 2022

El primero de ellos fue escoger el tema.

Desde hace años amo ver charlas TEDx y admiro profundamente a los oradores, en especial por las historias transformadoras que comparten.

Y me pregunté: “Irene, ¿qué historia inspiradora y de transformación podrías compartir?”.

Tenía clarísimo que no quería hablar sobre temas técnicos y que no sacaría píxeles de la galera. Sin embargo, me costaba decidir qué matiz darle a la charla.

Comencé a buscar ayuda con amigas, amigos, familia y compañeros. Hice una lista de los principales retos que las mamás emprendedoras y empresarias vivimos en nuestro camino y en el día a día, y en un momento de luz, el título de la charla me llegó: “Mamá Presente y Profesional Imparable”

Primer reto resuelto.

Desde muy joven hablo en público y no lo consideraba un problema, pero …

Cuando comencé a escribir el primer bosquejo de la charla, varios temas profundos comenzaron a aparecer, y llegó el segundo reto… ¿cómo iba a manejar la vulnerabilidad?. 

NOTA: aclaro que en esta charla hablo “a calzón quitado” de un montón de cosas que nunca me había atrevido a compartir, y que hasta me causaban vergüenza extrema en el pasado.

Al principio hice caso omiso. Comencé a escribir sin parar, todo fluía mágicamente hasta que escuché una vocecita que me dijo: “¿y a quién le importa lo que te pasó a vos emprendiendo, siendo mamá divorciada y encima discapacitada?”.

Y la voz seguía: “¿No te da vergüenza?. No sos una gurú pública y acá no te van a salvar tus conversaciones frecuentes sobre cifras ni ROAS de 245 ó 383 con Facebook™️ Ads”.

Comencé a sudar frío. Sabía que el síndrome del impostor vendría, pero no calibré que sería tan duro. Así que busqué a una amiga muy querida (y cliente) y le dije: “Patri, me voy a disculpar y no voy a participar”

Tras una amorosa puesta a punto y un par de meditaciones, volví a leer mi bosquejo y conversé con mi coach. No fue fácil, pero continué.

Practiqué el guión un millón de veces, me levanté durante una semana a las [4:00] AM, y todo iba bien hasta que …

 

Llegó el día de la grabación de mi charla TEDx

Todo comenzó un día sábado a las [6:00] AM. Si bien sabía todo al pie de la letra, los tonos de voz, las pausas, los gestos y las miradas estaban en sincronía … había algo que no me “cuadraba”. Me sentía rara y no sabía bien por qué.

Comencé con la preparación  del set, prueba de iluminación y sonido, protocolo de maquillaje y demás.

Antes de sentarme a grabar se me ocurrió lavar una taza, y como por arte de magia, reventó la terma de mi departamento y nos quedamos sin agua caliente (en invierno).

OK, supe entonces que ese “algo que no me cuadraba” era el terror de sentarme a grabar la charla (a pesar de tener 7 años de tacón grabando videos casi a diario).

A meditar y a llamar a mis salvadoras amigas que me recomendaran un servicio técnico que viniera día sábado y rápido.

Una vez coordinado el arreglo … ¡A grabar!.

Y luego de 150 intentos (con bloopers de todo tipo) decidí grabar el día siguiente.

Quedé contenta 😉

Espero que luego de estas mil peripecias, disfrutes la charla que con tanto cariño resume el imperfecto camino hacia mi misión de mamá y empresaria digital, apasionada por la plenitud de las mamás y familias de todo el mundo, y por el amor y la armonía en los hogares.

¡Nos vemos!.

Un abrazo gigante,

 

Irene