Irene Brusatin

¿Cómo Influye tu Personalidad en la Crianza de tus Hijos?

Desde que mi pequeña nació comencé a reflexionar acerca de cuál es mi objetivo de crianza…¿qué cualidades y características me gustaría fomentar en ella para que pueda ser feliz y generar felicidad a su alrededor?…

Vinieron varias a mi mente … respeto por sí misma y por los demás, empatía, seguridad, autonomía, sana autoestima, espíritu de cooperación, capacidad para resolver problemas …

Y durante esa lluvia de ideas vino a mí el pensamiento de “¿Qué papel cumplo yo como madre? ¿En qué manera mi propio comportamiento y la forma en que me relaciono con ella me acerca o me aleja de este objetivo?”.

Y me dí cuenta de que para poder estar en la capacidad de encaminar el proceso de crianza hacia estos objetivos necesitaba conocerme más a mí misma (y por supuesto, el papá de mi peque también) y hacer introspección respecto del modelo de crianza que viví cuando niña ¿es el mismo que realmente deseo aplicar?. Mis principales interrogantes fueron “¿Qué necesito modificar? y ¿Cómo hacerlo?”.

El hecho de identificar las emociones que me venían a la mente al recordar mi propia infancia y tomar conciencia de en qué medida puedo tender a repetir los patrones de mis padres, y que en realidad deseo desterrar, fue mi punto de partida.

Ser consciente de mi forma de reaccionar y de actuar, tanto en momentos de stress como en situaciones normales, me llevó a pensar … “¿En qué medida actúo de manera “no deseada” (o como diría en criollo, como “BRUJA”) o podría hacerlo, aunque sea de manera involuntaria?”. 

 

Te invito a recorrer los siguientes párrafos y comprender qué motiva la conducta de tus hijos y la tuya, como así también cómo es que los adultos (sin querer y sin saber) solemos invitar a los niños a “portarse mal”. 

 

1. ¿Cómo nos relacionamos con nuestros hijos? – Desterrando mitos

Como menciona Jane Nelsen en su obra “Disciplina Positiva” los seres humanos somos seres sociales, nacimos para interactuar en grupo y no para vivir en soledad. Todos necesitamos sentirnos “conectados” con las personas de nuestro entorno, primero con la familia y luego con otros grupos de interacción. Sentirnos importantes y necesarios. 

Buscar este sentimiento de conexión es el principal elemento que direcciona nuestra conducta.

 

¿De qué manera solemos relacionarnos con nuestros hijos? … ¿En base a qué parámetros?.

Sobre el particular, me viene a la mente el paradigma que aún en varios grupos de nuestra sociedad se tiene sobre los niños … ¿Cuál es la imagen que a nivel general se tiene del niño? 

  • ¿Tal vez lo consideramos como un ser inferior al adulto, manipulador y a quien hay que disciplinar con “mano dura” para que aprenda lo que queremos enseñarle o que acate normas impuestas porque los adultos sabemos más? o
  • ¿Entendemos que el niño es un ser que no tiene malas intenciones, complaciente, que merece el mismo respeto que cualquier otro ser y necesita del amor incondicional, tiempo en cantidad y calidad, pautas claras y más explicaciones que solicitud de obediencia ciega a normas impuestas?.
  • ¿Como pudo haber surgido la idea de que para que un niño pueda aprender a hacer lo “correcto” debe sentirse mal primero? ¿De verdad “la letra con la sangre entra”?.

¿Como adultos cuántas veces nos hemos puesto en el lugar del niño?.

Nos comportamos mejor en la medida de que nos sentimos mejor.

 

2. Recordando mi propia infancia – ¿qué siento?

Hay patrones e ideas que nuestros padres aplicaron en nuestra propia crianza que representan pilares para nosotros como padres en la crianza de nuestros hijos, pero también seguramente hay algunos elementos que no deseamos repetir. 

Para tener en claro el universo de estos elementos, resulta útil recordar nuestra propia infancia e identificar qué emociones vienen a la mente. ¿Qué situaciones recordamos como generadoras de emociones positivas (felicidad, bienestar, placer, contención, alegría, entusiasmo y optimismo, entre otras) y también negativas (miedo, dolor, verguenza, soledad, inferioridad, por ejemplo). 

Recordar estas emociones y en qué situaciones se daban resulta un buen ejercicio para considerar además qué conducta tomábamos en consecuencia. ¿Colaboración? ¿Cooperación? ¿Sumisión? ¿Rebeldía? …

Inconscientemente nuestra conducta como seres humanos viene definida por cómo nos sentimos, qué interpretamos de las situación que nos toca vivir y qué creencia adoptamos.

¿Cómo era considerado el error por nuestros padres? ¿como señal de debilidad y falla o como una oportunidad de aprendizaje? ¿fuimos castigados? ¿de ser así, ello realmente nos dejó alguna enseñanza?.

¿Fuimos etiquetados como “el bueno”, “el malo”, el “rebelde”, “el bonito”, “el holgazán”, “el inteligente”? ¿Nos comparaban con nuestros hermanos / amigos / familiares? ¿Cómo nos hemos sentido al respecto, si es que realmente sucedió?.

¿Nos daban un premio si nos portábamos “bien” o de la manera que papá o mamá deseaban?.

¿Aprendimos por obedecer reglas o imitando a nuestros padres?. Es necesario tener especial cuidado con ello. Los niños, más que por lo que les enseñamos o repetimos, aprenden por imitación. ¿Qué clase de ejemplo le damos?. 

En síntesis, esta hermosa frase de Jane Nelsen dice todo: “conexión antes que corrección”.

 

3.  Conclusiones

La intención de dar un mundo mejor a nuestros hijos comienza en nuestros hogares.

Necesitamos comprender y aplicar la premisa de que nos comportamos mejor cuando nos sentimos mejor.

Como padres, y para cumplir nuestros objetivos de crianza, nos será de gran ayuda: 

  • Conocernos más y mejor,
  • Sanar nuestras heridas,
  • Respetarnos y querernos para poder hacer lo mismo con quienes nos rodean,
  • Desterrar el castigo,
  • Agradecer,
  • Perdonarnos y Perdonar.

 

Para aprender los primeros pasos para aplicar la Disciplina Positiva en casa y comenzar a educar a nuestros hijos desde el corazón, sin gritos, golpes ni castigos, te invito a registrarte a mi Curso Gratis “La Historia de Mamá y Papá” ingresando a www.lahistoriademamaypapa.com.  Allí encontrarás un extracto de mi Taller Online “Educar Desde El Corazón”. 

 

 

 

CP Irene Brusatin, Universidad de Buenos Aires – Business Coach para Mamás

Certified Baby Planner Consultant, International Maternity & Parenting Institute (USA)

CPDPE – Educador para padres certificado en Disciplina Positiva

CPDCE – Educador certificado en Disciplina Positiva en el salón de clases

Maternity Consulting – Baby Planner & Parenting Coach, Fundadora & CEO

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